lunes, 7 de noviembre de 2011

Viendo las Diferencias desde una nueva perspectiva: el testimonio de la Dra. Mary Claux en el campo de la Psicología Educacional

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MARY LOUISE CLAUX ALFARO
Dra. Mary Claux
La profesora Mary Claux es psicóloga educacional de la UPCH y doctora en Ciencias Sociales con mención en Psicología de la Universidad de Radboud, Holanda. Actualmente es profesora principal de la PUCP y jefa del Departamento de Psicología. La Dra. Claux nos concedió una entrevista para hablarnos, entre otras cosas, sobre su propia experiencia formativa al lado de la Dra. Liliana Mayo, sobre los retos del trabajo con personas con habilidades diferentes en el Perú, así como del aporte y del enfoque particular que tienen los profesionales del campo de la psicología educacional en estos casos.
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Entrevistador (E1): Lo primero era saber cómo llegó a trabajar con la doctora Liliana Mayo, cuánto tiempo estuvo trabajando junto con ella y qué hacía en el centro SANTA MAGDALENA SOFÍA BARAT.

Dra. Claux (E2): En realidad, Liliana Mayo fue mi profesora en la universidad. Enseñó el curso de Problemas en el Aprendizaje y del curso, que en aquel entonces se llamaba Retardo en el Desarrollo, que después ha cambiado de nombre varias veces. Yo estudié en la Universidad Cayetano Heredia y ella era profesora ahí. Bueno, nos enseñó de una manera muy práctica cómo hacer diseños para trabajar con estas personas. Eran diseños instruccionales donde las tareas se desmenuzaban de una manera que quedaran muy pequeñas, para que los chicos que tenían problemas pudieran realizarlas con éxito de logro. Entonces ya cuando terminé mis estudios y empecé mi práctica pre-profesional, trabajé unos meses en el Colegio Santa Magdalena Sofía Barat con la supervisión de Liliana Mayo, Nelly Echenique y Oriele Montezuma, que eran tres profesoras que trabajaban en equipo sobre este tema de las personas con habilidades diferentes (que ahora les llamamos con habilidades diferentes).

E1: Sí, eso era algo que también quería preguntarle. Usted mencionó en algún momento que  se ha dejado de hablar de Necesidades Especiales y se ha empezado a hablar de personas con Habilidades Diferentes. Cuando nosotros hicimos una búsqueda bibliografía, encontramos información sobre ambos términos pero nada que dijera si se había pasado de un enfoque al otro o si se daban de manera continua.

E2: Sí. Antes se hablaba de Retardo en el Desarrollo porque era evidente que eran personas que no se estaban desarrollando igual que otros. O con respecto a la mayoría digamos. Pero, después de un tiempo, se habló de Educación Especial, para dejar de fijarse en la evaluación de en qué podrían estar retrasados, y así empezar a pensar en qué programas podrían ser útiles para promover un sistema por el cual podrían desarrollarse, aunque a paso más lento, pero seguro en camino al desarrollo. Por eso se llamó Educación Especial. Le llamaban también Especialidad. Ahora, cuando hablas de especialidad estás hablando de dos extremos: el extremo negativo del que estamos hablando ahorita, cuando las personas tienen algún tipo de retraso en el desarrollo o dificultad; y estás hablando del extremo de los talentosos. El extremo superior de esta curva de distribución normal. Entonces a través de los años, justamente tratando de desarrollar programas que fueran idóneos o específicos para que estas personas puedan desarrollarse a su propio ritmo, con lo que se volvió una educación más individualizada, donde se hacían diseños instruccionales con metas que se subdividían en sub-metas muy pequeñas de modo que se garantizara el éxito de logro. Al hacer estos programas se fue descubriendo que muchas de estas personas en realidad tenían habilidades diferentes y que había algunos que tenían talentos. Para mí, Liliana Mayo me enseñó a no fijarme en el problema y a no quedarme en el diagnóstico del problema, sino más bien en qué potenciales tienen las personas, a pesar de tener muchos problemas de desarrollo o retraso del desarrollo, como se llamaba antes. Entonces me enseñó eso: a mirar los potenciales y a ver cómo se pueden desarrollar esos potenciales. A través de los años yo he ido a ver el producto de ese esfuerzo, he mantenido el contacto con Liliana (Mayo) y he llevado a mis alumnos a visitar su centro. Yo enseñaba psicología instruccional y durante muchos años fui con mis alumnos para que vean cómo es el diseño instruccional en este tipo de personas.

E1: Usted nos comentó que en este tiempo en que practicaba junto a la doctora Liliana Mayo, trabajó con un niño con Autismo y con una niña con síndrome de Down. Puede decirnos a grandes rasgos qué aprendió de esas experiencias.

E2: Sí, en realidad se trataba de casos que Liliana veía. Me asombró la capacidad que ella tenía para programar, para diseñar programas educativos. Tenía una gran capacidad para reforzar todas las conductas de base, como conductas de base que tenían que darse antes de cualquier programa. También su capacidad para desmenuzar las tareas. Otro tema que también me asombró fue los reforzadores. Ella tenía la capacidad de darse cuenta qué era reforzante para un chico. No era lo que nosotros leíamos en los libros: un caramelito, un algo tangible. A veces era un aplauso o prender y apagar la luz, como en el caso del chico con Autismo. Ella le daba la oportunidad de que fuese y jugase con el interruptor de una lámpara a prender y apagar la luz porque le fascinaba. A la chica con Síndrome de Down teníamos que ayudarla a controlar su motricidad fina. Nosotros la comenzamos a reforzar con pequeños dulces, pero resultó que ella tenía una aversión a los dulces, más bien tenía aceptación de lo salado. Para esa chica fue mucho más importante, sin embargo, el refuerzo social. Entonces cuando tú te guías por lo que tradicionalmente se dice que es un reforzador, te das cuenta de que no todas las personas funcionan igual. Para algunas personas una cosa es un reforzador y para otras no, y tienes que descubrirlo. 

E1: Me imagino que en ese contexto trabajaban sobre todo con chicos mayores. Ahora se habla de empezar desde la estimulación temprana porque se sabe que propicia los mejores resultados.

E2: Sí. Yo creo que ahora ya no se habla de ese término, yo creo que ahora se habla de Educación Temprana. Estimulación es muy focalizada en un aspecto. Efectivamente… cuando yo llevé el curso lamentablemente no se enfatizaba en la educación temprana. El Síndrome de Down se veía desde el nacimiento, pero el Autismo recién se hacía evidente, por el retraso en el lenguaje. Aunque sé, por lo que he leído últimamente, que se empieza a hacer evidente desde el mes de nacido. Te das cuenta de cómo es la expresión de un infante para saber si está teniendo o no un problema. Eso se ha detectado con estudios retrospectivos, analizando vídeos del primer año o del primer mes de niños con Autismo. Ahí se ha podido ver qué cosa, en su relación con sus cuidadores más cercanos, permite de una manera predecir que va a haber problemas. Eso también ha llevado a que aparezcan programas de educación temprana allí. No está tan divulgado el tema de cómo es esa interacción problemática.

E1: Dado que en el Perú, por ejemplo, es difícil implementar todo un salón con equipos de iPad, que a pesar de ser tan buenos como herramientas educativas son muy caros, ¿cree que haya alguna ventaja con el tipo de programas o currículo a los que recurren los centros que, como el Ann Sullivan del Perú, promocionan la educación temprana para personas con habilidades diferentes?  O sea, la ventaja comparativa de programas que, a pesar de no tener mucha tecnología detrás, igual logran un impacto en el bienestar de estas personas.

E2: Es que creo que la tecnología no está tanto en los materiales, porque se usa muchos materiales sacados de otros reciclados, lo que pone a prueba su creatividad; la tecnología está en el diseño psicopedagógico que se hace. Ahí está justamente la tecnología, la clave, en cómo tú desagregas las tareas y desarrollas los potenciales. Yo he visto a un chico del Ann Sullivan que trabajaba en Wong. Él tenía muchos problemas de desarrollo motriz y visual, pero tenía una tremenda agudeza auditiva. Así que trabajaba detectando los huevos podridos. Entonces, ¿cómo se puede adaptar su potencial a un trabajo y que finalmente tenga una autonomía económica? A esos chicos, Liliana ya les ha enseñado cómo movilizarse en combi, cómo manejar el dinero, cómo ubicarse en un espacio geográfico, cómo tolerar determinadas condiciones de trabajo (como el estar parados muchas horas o sentados muchas horas, dependiendo del tipo de trabajo), cómo relacionarse con las personas de su trabajo, etc. Así que creo que el éxito está en el diseño educativo, antes que en los materiales. Liliana Mayo me ha enseñado que lo importante,  antes que ponerles una etiqueta delante que diga que tienen tal síndrome, es ver qué pueden aprender. Por ejemplo, los paneles que en países desarrollados pueden ser como máquinas en que los chicos aprietan una tecla y aparecen figuras, acá se usan tarjetitas.  Se sacan tarjetitas y fotos. Entonces siempre hay una manera de adaptar el material que en otros países puede ser muy sofisticado, para usarlo aquí de una manera más precaria, que igualmente puede ser eficiente para provocar la conducta o la comunicación, como en este ejemplo.

E1: ¿Cree que la situación de estas personas ha cambiado a lo largo de los años en nuestro país, por ejemplo, comparando lo que había cuando usted egresó de la universidad con lo que hay ahora?

E2: Sí, definitivamente. Cuando yo salí de la universidad, había una especie de desesperanza. Se esperaba que estos chicos no pudiesen ser autónomos, que no pudiesen salir a trabajar. Yo creo que Liliana había hecho un trabajo extraordinario en ese sentido, cambiando esa percepción. Los de Wong, por ejemplo, tienen un chico con autismo que trabaja llenando las bolsas de limones y dicen “quisiéramos que todos nuestros trabajadores fueran como él: no conversan, no hablan, va al baño y no pierde tiempo, puede tolerar mucho rato haciendo una actividad rutinaria”. Se están dando cuenta de que son personas que pueden ser muy productivas. Como hacía el alcalde de San Isidro hace ya muchos años atrás, no este sino el de dos períodos atrás, que tenía un chico con Asperger que lo ponía al día de todos los comunicados legales o decretos que salían cotidianamente. Este chico llegaba a su trabajo, los leía todos e informaba a las personas claves lo que salía en El Peruano o en otros medios. Entonces cumplía un rol muy importante.  Estas personas no se daban el tiempo de leer, pero él sí podía porque tenía la habilidad verbal necesaria para detectar y saber lo que estaba leyendo.

E1: una pregunta más. Y con respecto al mundo académico, ¿piensa que la oferta educacional sobre este tema es la adecuada? ¿Cómo califica el acercamiento de la PUCP a estos temas?

E2: En la PUCP no lo veo mucho, salvo en los cursos en que los alumnos pueden tener un contacto directo con el CASP por ejemplo u otras instituciones. Dicho sea de paso, el modelo de Liliana Mayo se ha reproducido a nivel nacional e internacional donde ella tiene renombre. Y no solo tiene el centro en Lima sino que hay en diversas partes del Perú. No en vano se ganó el premio de la Reina Sofía unos años atrás. Pero sí ha habido un cambio, sobre todo en el prejuicio que se tenía hacia estas personas. Todavía hay mucho prejuicio en realidad. Yo diría que internamente solo conozco estas experiencias. Lo malo es que no sé quiénes pueden estar trabajando dando un apoyo con esto. Sí sé que en la facultad de educación ha habido mucho apoyo para ayudar a los maestros de escuelas regulares para asumir la reglamentación del ministerio sobre la inclusión y de cómo manejar en su aula a un chico con habilidades distintas. Sí pienso que hay mucho que hacer porque hay muchos profesores de escuelas normales que no han sido formados para incluir a un chico con Autismo, Asperger o con síndrome de Down en su clase. Por eso sí puedo decir que se ha trabajado el tema de la inclusión en la facultad de educación. Acá adentro en psicología, yo diría que en psicología educacional hay mayor apertura a entender que lo que se tiene que desarrollar son los potenciales y no fijarte en el problema. Yo siempre digo que si uno busca problemas, los encuentra, pero eso no quiere decir que sea un problema para la persona. Muchas personas tienen problemas y se han adaptado y se han ajustado a vivir con ellos; y no tiene por qué ser un problema. Y te lo digo porque puede haber profesionales que piensen que basta con que un chico tenga una minusvalía para que ya tenga un problema psicológico. Y lo que quieren es atacar el problema psicológico, pero alguien que tiene una minusvalía, la va a tener toda su vida. Entonces, primero, no tienes por qué asumir que la persona no ha procesado bien el tener una minusvalía y darse cuenta de que la va a tener de por vida; y no tienes por qué asumir por tenerla necesariamente también tiene un problema emocional, ¿no es cierto? Algunos psicólogos trabajan mucho el problema emocional y muy descontextualizado con las habilidades o los problemas en algún área del desarrollo en que puedan tener. Entonces yo creo que ahí sí hay muchísimo que hacer. Yo le pregunté a una ex alumna nuestra, que ya trabajaba en selección de personal, si es que ella contrataría a una persona con autismo para un trabajo. Me contestó: “¡No, ni hablar!”. Y yo le dije: “Pero, ¿por qué?” Así que ese tema aún está pendiente, de que si una persona tiene determinadas características no debo permitirle que entre a trabajar o que entre a un programa educativo. Todavía hay mucho de eso porque no hay un consenso para centrarse en la persona y en sus potencialidades, en lugar de concentrarse en los problemas o en los posibles problemas que yo especulo que podrían tener. Para mí ese es el gran problema: el enfoque que se tiene como psicólogo para ver a la persona. Yo sé que es complicado trabajar con personas (con habilidades diferentes) y que hay que tener mucho cuidado, pero esa visión de fragilidad de la persona no permite ver que la persona puede haberse empoderado, puede haber asumido y tomado conciencia de sus limitaciones y estar saliendo adelante. 

Lima, 20 de Octubre del 2011.

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